IU Baena se abstiene de aprobar las nuevas ordenanzas fiscales al ser votadas en bloque

El Grupo Municipal de Izquierda Unida Baena se abstuvo en el Pleno Extraordinario del día de ayer de aprobar las nuevas ordenanzas fiscales al ser votadas en bloque y no permitir el debate pormenorizado de cada una de ellas.

Sería fácil y tentador optar por el populismo, como han hecho el resto de grupos políticos, por decir lo que nuestras vecinas y vecinos quieren escuchar, decir que somos muy buenos porque vamos a bajar los impuestos más que nadie, aunque sea mentira, o decir desde la oposición que bajaríamos más los impuestos si gobernásemos, cuando todas y todos sabemos que eso afecta directamente a las inversiones que se puedan hacer desde el Ayuntamiento. En todo momento nos hemos mantenido fieles a las palabras de Julio Anguita «a las trabajadoras y trabajadores hay que decirles siempre la verdad, aunque no les guste». 

Desde el equipo de gobierno podrán buscar nuevas fórmulas pero la realidad de las arcas municipales que no debemos olvidar es que nuestro Ayuntamiento tiene una deuda de casi 13 millones de euros que aún nos queda por pagar hasta 2030 y en la que nos ha embarcado únicamente este partido socialista que hoy gobierna. Que nos quede claro a todos, hoy cada baenense debemos 650 euros aproximadamente sólo a las arcas de este Ayuntamiento debido a la mala gestión de lo público que todos estos años lleva haciendo el PSOE.

Izquierda Unida ha participado activamente en las diferentes reuniones de ordenanzas, realizando propuestas, algunas de las cuales se han incorporado, otras han sido rechazadas o simplemente la norma no las permitía, como la referente a bonificaciones fiscales para los jóvenes que quieran optar por tener su primera vivienda en el casco histórico. 

Hay un gran número de ordenanzas con las que podríamos estar de acuerdo, incluso algunas de ellas estaban incluídas en el programa de IU para las Municipales de 2015, como pasar la bonificación del ICIO (obras en el casco antiguo) del 30% al 70%; activar el pago de los aparcamientos al aire libre que tienen los grandes centros comerciales en Baena, por lo cual no pagaban nada y ahora tendrán que abonar 15 € por cada una de esas plazas; la inclusión de dos nuevos bloques en la tarifa del agua, con uno reducido, del que se beneficiarán todas y todos los baenenses, y otro bloque para grandes despilfarradores que consuman más de 65 metros cúbicos; sin embargo la obligatoriedad de debatirlas y votarlas en bloque nos imposibilitaba cualquier otro voto.

Hemos defendido en todo momento, en comisiones informativas y en el pleno de ayer, la importancia y prioridad de los dos ejes que para Izquierda Unida y para Baena consideramos fundamentales a tener en cuenta en la elaboración de estas ordenanzas fiscales:

  1. La progresividad fiscal, pero no solo para que pague más quien más tiene, sino para que además las bajadas o modificaciones fuesen progresivas. Por desgracia, como afirmó nuestro portavoz del grupo municipal, David Bazuelo, esto no ha sido así, es más «la mayoría de las modificaciones han tendido a la generalización, al simplismo, haciendo incluso desaparecer divisiones y categorías anteriormente existentes». Precisamente todo el computo de las ordenanzas fiscales se rigen por incumplir esta premisa en su totalidad, por su falta de progresividad, como ocurre en las ordenanzas referentes al alcantarillado, o la bonificación del 100% para la licencia de apertura de nuevos establecimientos ya que la llegada de grandes empresas se verá igualmente beneficiada como cualquier emprendor o emprendedora. Un ejemplo evidente de esta falta de progresividad es que mientras la subida del IAE (impuesto para empresas que facturan más de un millón de euros) se estima en 3.742 euros; la subida en mercados de abastos y mercadillo se estima en 4.409 euros. Parece de lógica que fuesen los que más ganan los que más aportan pero esto no sucede.
  2. Por otro lado, como segundo eje fundamental para nosotras y nosotros, y que está muy relacionado con el punto anterior, es la protección del casco antiguo. La protección real y efectiva del casco antiguo es algo de lo que igualmente carecen estas ordenanzas. Así ocurre por ejemplo en la ordenanza relativa a la entrada y salida de vehículos, desapareciendo la anterior protección a las cocheras del casco. David Bazuelo insistió en que «se nos puede llenar la boca de amor al casco antiguo, de ganas de cambiar la situación, de lo importante que es el casco dentro de la apuesta que se está haciendo por el turismo, pero solo con ganas no se consigue; hacen falta hechos, necesitamos atractivos concretos para que la gente opte por vivir, por montar su negocio en el casco, y eso debe tener su reflejo inmediato en la carga de impuestos y en las bonificaciones. Y hay que decir, que salvo excepciones, estas nuevas ordenanzas no favorecen especialmente al ensanche pero si lastran al casco antiguo».

Por otro lado, especial atención merecerían las ordenanzas que han sufrido una mayor subida y que al tiempo reflejan unos déficits casi insostenibles. Nos referimos a las relativas a las piscinas e instalaciones deportivas municipales, que suben un 10% pero que tienen unos déficits escalofriantes del 80%, como igual ocurre con la relativa al cementerio, que lleva 20 años sin subirse y ahora se tiene que hacer de golpe con un 30%. Cuestión que como afirmó nuestro portavoz «sólo se puede deber o bien a una dejadez y una falta de trabajo, o bien a una incapacidad para gestionar lo público por parte de este equipo de gobierno». 

En IU Baena somos conscientes y siempre hemos defendido y defenderemos, que no todos los servicios que presta un Ayuntamiento deben tener superávit, habrá servicios que tengamos que subvencionar, «pero también es verdad que no podemos dar pie a que un enorme déficit como este nos pueda llevar a la privatización de servicios públicos, que supondrían inmediatamente elevar su coste y precarizar a ciencia cierta las condiciones laborales de trabajadoras y trabajadores», afirmó David Bazuelo.

En definitiva, unas ordenanzas fiscales que dejan al descubierto el abandono de la gestión de determinados servicios. Una reducción de la progresividad a favor de un simplismo generalizado que se acentúa con la desprotección del casco antiguo cuando se debería haber hecho justo lo contrario.

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